Piensa en el largo camino de regreso.
¿Tendríamos que habernos quedado
en casa pensando en este lugar?
¿Dónde estaríamos ahora?

Elizabeth Bishop
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lunes, 24 de noviembre de 2025

Los lunes de Anay. Polen...

Hace unos días, en mi última visita a mi librería favorita, uno de los libreros, un hombre joven y al que le apasionan los autores argentinos (Sara Gallardo, Saer, Diego Angelino, Fogwill, Roberto Arlt, que está leyendo ahora), me puso en las manos un libro de viajes de Hebe Uhart, De la Patagonia a México. Hace tiempo que quería descubrir su escritura —no paran de llegar ecos—.  Apenas he leído cincuenta páginas con el sonido de la lluvia contra los cristales del cercanías. Y sonreí porque esta cronista viajera tiene una voz sencilla y tierna para hablar de hoteles y emigrantes, de descendientes de indios mapuches y ferias artesanales, de nómades y escritores locales. Es calidez lo que hay en sus páginas, ýb Y una mirada a lo, en apariencia, residual. Hay un capítulo, dentro de setenta páginas, dedicado a Tucumán. He decidido ser paciente y esperar a llegar a él sin hojear ni anticipar nada. Para ver qué encontró Uhart allá, y si se parece a lo que encontré yo y si nuestras palabras convergieron en los mismos lugares y personajes.





Los lunes de Anay. Polen…

"Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
 y calculo por eso con técnica qué puedo"
                                                               
                                                               GABRIEL CELAYA


PARA HACER UNA PRADERA

Para hacer una pradera se necesita un trébol y una abeja,
un trébol y alguna abeja.
Y soñar.
Bastará con soñar,
si escasean las abejas.

                                    EMILY DICKINSON
                                    (versión de Michelle Renyé)




Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 3 de marzo de 2025

Los lunes de Anay. Nigra sum...









Roberta Flack, in memoriam

"Cuántas horas tu canción
 me iba diciendo al oído"

                                     ÁNGELES MORA


Lee, amor, cómo lucharon otros
para hacernos más fuertes;
todo eso a lo que hubieron también de renunciar
para que no temiéramos;
y cuántas veces dieron
testimonio leal
que pudiese ayudarnos
como si todo un reino cuidara de nosotros.

Y lee también después sobre la fe
que relumbró en la hoguera;
claros compases de himno
que ningún río pudo sofocar;
nombres de hombres valientes
y celestes mujeres
que, allí donde las crónicas no alcanzan,
pasaron a la gloria.

                                      EMILY DICKINSON
                                      (versión de José Cereijo y María Taibo)




Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 21 de octubre de 2024

Los lunes de Anay. Bellas artes...

Una cadena poética, el Proyecto Nosotras, mujeres y poetas. Una poeta lee el poema de otra. Olga RT pone las imágenes y la música. Qué bien que se hagan estos proyectos, que se abran caminos. Y qué bien escuchar las palabras de Ángela Serna en la voz de Anay Sala Suberviola.




Tengo una pequeña anécdota con Ángela Serna. Encontré Pasos, el sueño de la piedra, en una feria de segunda mano. Dentro, una dedicatoria de Ángela escrita en 2010 en una librería de Bilbao y una postal con una foto suya. No pude resistirme. Hay varios libros en mi biblioteca que guardo por el rastro de otro que encontré en su interior. Dedicatorias, billetes de avión, fotos, calendarios, micro reseñas, recortes de periódico, dibujos de niños —y yo, a mi vez, replico fechas y micro reseñas escritas a lápiz, hojas secas, billetes de tren y avión y calendarios dibujados en mis libros—. En mi época de voluntariado, donde conocí a e. y se inició este presente, traían cajas y cajas de libros para donar. De lectores y lectoras ya muertos. Una madre o un abuelo. Se deshacían de los libros en busca de espacio —yo pensaba que estaban creando un vacío, en cambio—. A veces he dejado libros que no me han gustado o que tengo repetidos en el banco de un parque o el asiento de un tren. Para que encuentren a sus lectores. 


Los lunes de Anay. Bellas artes…

"¿Quién imprimió Carrara en mí
 y cinceló todas mis canciones?"

                                              EMILY DICKINSON


CHERRY BLOSSOMS

Oh, tienes que ver los cerezos, me decían.
Los cerezos, ya los verás;
vienen de todas partes para verlos;
no has visto cosa igual, los cerezos.
Y los cerezos llegaron por sorpresa,
un día, de la noche a la mañana,
y no rosados - más asombro - sino blancos,
(los del campus, al menos, me refiero)
blanco-canon, blanco deslumbrador,
que nunca había visto, no, jamás,
porque ya no hay bataneros en la tierra
ni quien pueda blanquear nada de ese modo.
Es un blanco, lo sabe quien lo ha visto,
que solo puede haber nacido de una mano.
Ah, el cerezo, esto no me lo advirtieron,
el árbol de la luz transfigurada.

                                                               MARCELA DUQUE




Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 18 de marzo de 2024

Los lunes de Anay. Luciérnagas...

Luciérnaga es una de mis palabras favoritas. Su luz de candil entre los campos y caminos nocturnos de mis veranos gallegos. Cuando críos, cazamos una de ellas e intentamos que nos alumbrara a través un bote de cristal con pequeños agujeros como respiraderos. Acercábamos la luciérnaga a los débiles destellos verdes entre los toxos en busca de una conversación, pero nunca conseguíamos siquiera un centelleo que nos hiciese creer en un lenguaje de luz. En aquel camino atrapábamos saltamontes, hacíamos carreras de caracoles en las tardes de lluvia, observábamos en silencio las lombrices arrastradas por un escuadrón de hormigas hacia la entrada de sus hormigueros —y nuestro silencio era el de un dios intrigado ante la lucha—. Eran días de tierra blanca y sombras luminosas.


Los lunes de Anay. Luciérnagas…

"Una luz diminuta no se rinde jamás."

                                                     RUBÉN GARCÍA CEBOLLERO



Alma, ¿te arriesgarás de nuevo?
En un peligro así,
hay miles que han perdido, ciertamente,
pero hay algunas que han ganado todo.

Los ángeles aguardan, sin aliento,
a que salga tu nombre;
mientras un corro ansioso de pequeños demonios
apuesta sobre ti.

                                    EMILY DICKINSON
                                    (versión de José Cereijo y María Taibo)





Feliz lunes.

Un beso,

domingo, 31 de enero de 2016

Emily Dickinson en El viento comenzó a mecer la hierba



135

El agua se aprende por la sed;
la tierra, por los océanos atravesados;
el éxtasis, por la agonía.
La paz se revela por las batallas;
el amor, por el recuerdo de los que se fueron;
los pájaros, por la nieve.


Water, is taught by thirst.
Land — by the Oceans passed.
Transport — by throe —
Peace — by its battles told —
Love, by Memorial Mold —
Birds, by the Snow.

***


169

Mirar en la cajita de ébano, con devoción,
cuando los años han pasado,
sacudiendo el aterciopelado polvo
que los veranos han posado.

Levantar una carta hacia la luz,
oscurecida ahora, con el tiempo;
repasar las palabras desvaídas que,
como el vino, un día nos alegraron.

Tal vez, encontrar entre sus cajoncillos
la arrugada mejilla de una flor,
recogida hace mucho, una mañana,
por una galante mano desaparecida.

Un rizo, quizás, de frentes
que nuestra constancia olvidó;
tal vez, un antiguo adorno
de una moda que ya pasó.

Y después, dejarlos reposar de nuevo,
y olvidarnos de ellos,
como si la cajita de ébano
no fuera asunto nuestro.


In Ebon Box, when years have flown
To reverently peer,
Wiping away the velvet dust
Summers have sprinkled there!


To hold a letter to the light —
Grown Tawny now, with time —
To con the faded syllables
That quickened us like Wine!

Perhaps a Flower's shrivelled check
Among its stores to find —
Plucked far away, some morning —
By gallant — mouldering hand!

A curl, perhaps, from foreheads
Our Constancy forgot —
Perhaps, an Antique trinket —
In vanished fashions set!

And then to lay them quiet back —
And go about its care —
As if the little Ebon Box
Were none of our affair!


***


298

No puedo estar sola,
pues me visitan multitudes;
incontables visitantes
que irrumpen en mi cuarto.

No tienen ropas, ni nombres,
ni tiempo, ni país;
tienen casas compartidas,
como los gnomos.

Su llegada puede ser anunciada
por mensajeros, en lo interior;
su partida, no,
pues nunca se marchan.


Alone, I cannot be —
For Hosts — do visit me —
Recordless Company —
Who baffle Key —

They have no Robes, nor Names —
No Almanacs — nor Climes —
But general Homes
Like Gnomes —

Their Coming, may be known
By Couriers within —
Their going — is not —
For they've never gone —


***


335

No es que morir nos duela tanto.
Es vivir lo que más nos duele.
Pero el morir es algo diferente,
un algo detrás de la puerta.

La costumbre del pájaro de ir al Sur
-antes que los hielos lleguen
acepta una mejor latitud-.
Nosotros somos los pájaros que se quedan.

Los temblorosos, rondando la puerta del granjero,
mendigando su ocasional migaja
hasta que las compasivas nieves
convencen a nuestras plumas para ir a casa.


'Tis not that Dying hurts us so —
'Tis Living — hurts us more —
But Dying — is a different way —
A Kind behind the Door —

The Southern Custom — of the Bird —
That ere the Frosts are due —
Accepts a better Latitude —
We — are the Birds — that stay.

The Shrivers round Farmers' doors —
For whose reluctant Crumb —
We stipulate — till pitying Snows
Persuade our Feathers Home.


***


404

¡Cuántas flores mueren en el bosque
o se marchitan en la colina
sin el privilegio de saber
que son hermosas!

¡Cuántas entregan su anónima semilla
a una brisa cualquiera,
ignorantes del cargamento escarlata
que a otros ojos lleva!


How many Flowers fail in Wood —
Or perish from the Hill —
Without the privilege to know
That they are Beautiful —

How many cast a nameless Pod
Upon the nearest Breeze —
Unconscious of the Scarlet Freight —
It bear to Other Eyes —


***


670

No es necesario ser una habitación
para estar embrujada,
no es necesario ser una casa.
El cerebro tiene pasillos más grandes
que los pasillos reales.

Es mucho más seguro encontrarse a medianoche
con un fantasma exterior
que toparse con ese gélido huésped,
el fantasma interior.

Más seguro correr por una abadía
perseguida por las sepulturas
que, sin luna, encontrarse a una misma
en un lugar solitario.

Nosotros tras nosotros mismos escondidos,
lo que nos produce más horror.
Sería menos terrible
un asesino en nuestra habitación.

El prudente coge un revólver
y empuja la puerta,
sin percatarse de un espectro superior
que está más cerca.


One need not be a Chamber — to be Haunted —
One need not be a House —
The Brain has Corridors — surpassing
Material Place —

Far safer, of a Midnight Meeting
External Ghost
Than its interior Confronting —
That Cooler Host.

Far safer, through an Abbey gallop,
The Stones a'chase —
Than Unarmed, one's a'self encounter —
In lonesome Place —

Ourself behind ourself, concealed —
Should startle most —
Assassin hid in our Apartment
Be Horror's least.

The Body — borrows a Revolver —
He bolts the Door —
O'erlooking a superior spectre —
Or More —


***


791

Dios dio un pan a cada pájaro,
pero solo una migaja a mí.
No me atrevo a comerla,
aunque perezca.

Tenerla, tocarla,
es mi doloroso placer.
Confirmar la hazaña que hizo mío el pedacito.
Demasiado feliz, en mi suerte de gorrión,
para codicia mayor.

Puede haber hambruna en torno mío
que yo no perderé una miguita siquiera.
Tan espléndida mi mesa resplandece.
Tan hermoso mi granero se muestra.

Me pregunto cómo se sentirán los ricos,
los maharajás, los condes. Yo creo
que, con solo una migaja,
soy soberana de todos ellos.


God gave a Loaf to every Bird —
But just a Crumb — to Me —
I dare not eat it — tho' I starve —
My poignant luxury —

To own it — touch it —
Prove the feat — that made the Pellet mine —
Too happy — for my Sparrow's chance —
For Ampler Coveting —

It might be Famine — all around —
I could not miss an Ear —
Such Plenty smiles upon my Board —
My Garner shows so fair —

I wonder how the Rich — may feel —
An Indiaman — An Earl —
I deem that I — with but a Crumb —
Am Sovereign of them all —
Emily Dickinson. El viento comenzó a mecer la hierba. Traducción de Enrique Goicolea. Ilustraciones de Kike de la Rubia. Nørdica libros.