Piensa en el largo camino de regreso.
¿Tendríamos que habernos quedado
en casa pensando en este lugar?
¿Dónde estaríamos ahora?

Elizabeth Bishop

lunes, 20 de abril de 2026

Los lunes de Anay. Algoritmos...


A veces compro libros que he olvidado que tengo en mi biblioteca. Como Once tipos de soledad, una novela descatalogada durante años y que encontré hace poco en una de mis librerías favoritas —la librera me animó a llevarme el otro libro de relatos de Yates editado por fiordo porque, dijo, sus cuentos son asombrosos por lo certero y por la epopeya de las vidas ordinarias—. Cada día elijo un libro de mi vieja biblioteca en casa de mis padres que traer a esta nueva biblioteca hecha a medida que ocupa la habitación de al lado. Y días después de hacerme con ese libro de Yates descubro que tengo una edición anterior que tradujeron como Once maneras de sentirse solo, y que leí en dos mil diez. En un cuaderno de lectura escribí: “(…) Yates retrata esos años posteriores a la segunda guerra mundial donde la vida se reanudaba y los sueños se resquebrajaban de forma imperceptible”. 
Esta mañana empecé a leer esta nueva traducción de la editorial fiordo, en el tren de cercanías, camino del trabajo. Por un instante pensé en esos dieciséis años entre una y otra lectura, entre una y otra vida, y me asombró cuánto ha cambiado. Siempre hay quien pregunta cómo nos vemos dentro de cinco años, pero pocos se atreven a preguntar cómo nos veíamos tiempo atrás. En estos años he encontrado un amor a corriente y he descubierto que andar durante kilómetros por caminos solitarios me aquieta; tengo un pequeño terreno donde salir a leer y ver el cambio de luz; un trabajo que sé está por desaparecer, como las cartas. La muerte de mis padres y el cáncer de mi hermana pequeña han traído, además del luto y la preocupación constante, cierto temple y sosiego y la idea de dejar que las cosas se posen. En la primera lectura de Yates, estaba por encontrarme por última vez con la argentina que amé cuando agosto era invierno, tuve un par de relaciones fallidas y miedosas, y creía que me estaba convirtiendo en una de esos personajes solitarios de Yates. También, estábamos por cruzarnos tú y yo, ýb, a la que aún escribo cartas en este tiempo donde he dejado de escribir por completo. Una lista poco detallada de los dieciséis años entre dos lecturas de un libro que no es aquél que fui. 


Los lunes de Anay. Algoritmos…

"hacen un ruido enorme, un ruido
infernal, pero nadie se percata"

                                           PATRIZIA CAVALLI


LAS FRESAS EN MAYO

Siempre le pedía fresas a mi madre
y mi madre me gritaba
las fresas en mayo
las fresas
en mayo.

Y cuando mayo
yo era un bosque de fresas
y en las piernas fresas
y en las muñecas
y en el puente de la risa.

Pero desde que la ingeniería genética
ha demostrado
que las fresas antiguas se equivocaban,
las tengo de enero a diciembre,
el lunes y el martes,
el miércoles
y el remiércoles
y también el treinta y siete
de abril.

Y ahora todo es
un cansancio de fresas
y un tres por dos
y un bah
y un dejadme en paz.

                                        BATANIA



Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 13 de abril de 2026

Los lunes de Anay. Pericia...













"Perder el norte, es a veces, ganar todos los demás puntos cardinales"

                                                                  EMILIO CALVO DE MORA


EL HOMBRE ARAÑA

De todo laberinto que no sea Atacama o el Sahara
se sale por arriba. Obvio. Pero ese arriba, esa salida
no es ningún dios celestial ni cosa que se parezca.
De todo laberinto se sale por arriba con sigilo,
con la motricidad fina de un robo con escalamiento,
con destreza, con cuidado, como quien hace el amor
con alguien que hace el amor por primera vez,
Se sale con ventosas en las manos y en los pies
o con un traje ceñido de ninja protegido por la noche
que lo ama que es una con él. Y con una adiestrada
elongación de años:
                             esa es la única manera.

                                                                GERMÁN CARRASCO




Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 23 de marzo de 2026

Los lunes de Anay. Versátiles...

Hace unos días llegaron a la cartería unas postales enviadas desde diferentes ciudades a un mismo destinatario. La viajera, en cada una de ellas, describía en pocas palabras aromas, paseos, mercados y voces. También palabras de extrañeza, de echar de menos, de suerte por encontrarse. En una de esas postales dejó una frase definitiva. Hablaba de cómo una ciudad tenía algo más difícil de nombrar: “la sensación de estar vivo en el momento exacto”.













Los lunes de Anay. Versátiles

"Nadie entiende mis ironías porque no lo son"

                                                                   PABLO MIRAVET


EL JOVEN DE LA CAJA

El joven de la caja no importa.
Pasa sin rostro junto a nosotros.
Se vuelve invisible.
Adentro de la caja está su rostro
perfectamente doblado como una camisa,
perfectamente horneado como un pan,
perfectamente armado como una bomba.
No recordamos a alguien,
no recordamos el nombre de alguien
que lleve una caja.
¿Cómo puede tener importancia
alguien que carga una caja?
¿Cómo puede alguien al cargar una caja
dejar de importar?

El joven de la caja es un nadie
aunque lleve la ceniza de tus padres
o la ceniza de tus hijos.
Prueben a vestir al joven con diamantes.
Prueben a cubrir la caja con diamantes.
Y el joven de la caja seguirá sin importar.

Dirán:

Debe ser importante

alguien que tiene por mensajero
a un joven vestido de diamantes.

Debe ser importante

alguien que recibe por entrega
una caja cubierta de diamantes.
Eso dirán, eso diremos.

El joven de la caja, el gran nadie que nunca importa.
Adentro de la caja está su rostro
perfectamente idéntico al rostro de todos.

                                                                SERGIO GARCÍA ZAMORA



Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 16 de marzo de 2026

Los lunes de Anay. Room escape...

"No todo ha de saberse"

                                      RUBÉN GARCÍA CEBOLLERO


BERKSHIRE

Debo volver a casa, ya es muy tarde,
pero dices "espera quiero verte
las rodillas con esas medias negras".
Te muestro las rodillas. Me despido
por enésima vez. No quiero irme
ni tú tampoco quieres que me marche.
Me has enseñado fotos divertidas,
los países más raros en el atlas,
tu ajedrez, tus estampas de la Virgen,
tus lápices y alguno de tus versos.
Me has hablado de todo lo que odias
y de unas pocas cosas que te gustan.
Los dos por un momento hemos pensado
que estaban agotados los recursos,
pero mis piernas son definitivas,
y te hacen maquinar en un instante
una historia de amor nocturna y loca.

                                                        AMALIA BAUTISTA





Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 9 de marzo de 2026

Los lunes de Anay. Tarareos...

"para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio"

                                                      ALEJANDRA PIZARNIK

STELLA MARIS

Guía, estrella del mar y de la Gracia,
al puerto de tu amor la triste nave
desnortada de nuestro orgullo y ponla
lejos del remolino de las leyes.

                                              JULIO MARTÍNEZ MESANZA




Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 23 de febrero de 2026

Los lunes de Anay. Mona Lisa...

Tengo unos quinientos libros en casa de mis padres, la mayoría lecturas de hace veinte y treinta años. Ahora con una biblioteca nueva por llenar, los traigo poco a poco —hay semanas que uno cada día, una forma zen de tomarme el tiempo y la espera. Otras, como esta semana que empieza hoy, serán bolsas de papel con cinco o seis libros dentro—. Entre los libros traídos hay uno donde guardo un recuerdo ajeno. Entre las páginas de Fahrenheit 451 guardo el recordatorio de los votos de mi madre, tomados un catorce de febrero de 1964, hace sesenta y dos años, en una de las vidas de mi madre cuyo eco aún perdura. Ella fue la hermana M.L.F. del Corazón de Jesús. Es sobrio el recordatorio. Los versos en latín “Juxta crucem tecum stare” del himno Stabat Mater sobre un cirio encendido, una rosa con espinas encima de una biblia roja, un rosario en las aspas de una cruz. El recordatorio lo guardaba uno de sus hermanos en la cartera. Estaba orgulloso de una hermana monja, me decía su hija mayor. 
Recuerdo una foto de mi madre vestida con el hábito de monja, una foto que no encuentro entre los cajones y álbumes. De negro y blanco, estaba sentada en el banco de una ermita junto a otras hermanas. Fue mi hermana mayor quien me enseñó la foto de niño, quería mostrarme a una madre desconocida.
Mi madre apenas habló de aquella época salvo al final de sus días —como mi padre recordaba una juventud y una madures sin temblores en los últimos días de agosto, antes de morir—. Sabemos que mis padres fueron novios de jóvenes y que ambos marcharon a Madrid, mi madre a servir en casa de unos parientes, mi padre a la mili —no paraba de mirar al cielo, asombrada por las alturas de los edificios, decía mi madre con un tono de niña al recordar su primer día en la ciudad—. Luego, el convento donde permaneció hasta que supo que aquella no era una vida que seguir. Y llamó por teléfono a mi padre; en aquella época ya vivía en la zona minera donde nacimos mis hermanas y yo. 
Tal vez elegí Fahrenheit 451 para guardar el recordatorio de mi madre por esos hombres-libro que atesoran las palabras de Platón, Thoreau, Darwin, Buda o los evangelistas en una época oscura donde los libros se queman. 


Los lunes de Anay. Mona Lisa…

"No rechaces los sueños por ser sueños.
 Todos los sueños pueden
 ser realidad, si el sueño no se acaba"

                                                        PEDRO SALINAS


LA SONRISA

                                                     A Katherine Whitmore

Leo las cartas de amor
del gran poeta...Y su respuesta,
en la fotografía.

Tu mirada perdida,
la sonrisa
por el tiempo sabiamente aquilatada.

                                                       ANAY SALA







Feliz lunes.

Un beso,

Anay

lunes, 16 de febrero de 2026

Los lunes de Anay. Cuásar...

“Nos dimos todo cuanto pueden darse
 quienes quieren ser dioses para el otro"

                                                           ANTONIO GRACIA


LUMEN DE MI VIDA

Lumen de mi vida.
Calor de mis entrañas.
Imán de mis neuronas.
Voltaje de mi sangre.
Tú, mi imponderable.

                                 SILVIA RINS




Feliz lunes.

Un beso,

Anay