Piensa en el largo camino de regreso.
¿Tendríamos que habernos quedado
en casa pensando en este lugar?
¿Dónde estaríamos ahora?

Elizabeth Bishop

lunes, 2 de febrero de 2026

Los lunes de Anay. Secuencias...

He traído una bolsa con libros de casa de mis padres. Desde hace semanas elijo un libro de los que aún tengo en su casa y le busco un lugar en mi nueva biblioteca. Es un ejercicio de paciencia y lentitud, porque aún deben quedar unos quinientos allí (entonces, podría tardar más de un año en reunir mis libros en un mismo lugar). Hoy quise saltarme esa paciencia y lentitud y escogí una quincena de viejas lecturas —Ford, Bolaño, Dexter—. En el tren, con la bolsa entre los pies, me di cuenta de que no sólo está la ausencia absoluta de mis padres cada vez que entro en su casa, también yo, poco a poco, voy dejando huecos y vacíos.

Hoy, en mitad del reparto, he visto dos esquelas de vecinos de mi sección, uno muerto con 66 años y otro con 72. Eran hombres con los que tenía un pequeño vínculo por el trabajo. P. vestía al estilo americano de los años cincuenta, llevaba el pelo engominado, leía revistas de ciencia y misterio, su voz pausada y clara. Compartía piso con otros hombres de su edad y uno de ellos me decía que P. leía siempre hasta tarde en la noche. J. me preguntaba por la carta de los pensionistas o si había llegado ya la declaración de la renta o cómo hacer para votar por correo. Era espigado y nervioso y parecía siempre estar esperando algo. Son pequeñas punzadas, ýb. 

Hoy, también, una mujer me habló del viento de agosto en Colombia. Se sorprende del viento constante y agotador de este pueblo. Le digo que llega del mar y que lo detienen las montañas alrededor, devolviéndolo con fuerza al valle —en los últimos días, árboles arrancados de raíz, tejados levantados, puertas metálicas retorcidas como papel—. Es lindo ver el cielo lleno de cometas en los agostos de Colombia, ver cómo navegan, me dijo con su acento apacible y delicado. Me encuentro cada día con retazos de otros mundos.


Los lunes de Anay. Secuencias…

"Cantan aquellos pájaros
                                    aún cantan"

                                                       RAMÓN XIRAU


PORMENORES

Una lluvia menuda
no puede detenernos.
Paseamos despacio
mirando escaparates
donde todo se ofrece
porque todo está en venta.
Tú dices que mis ojos
te los han regalado.
Y reímos de pronto
debajo de los árboles.

                                   ÁNGELES MORA





Feliz lunes.

Un beso,

Anay

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